Concierto de jazz

Los niños y niñas de 1º y 2º de Educación Primaria han disfrutado de un concierto de jazz en la sala BBK de Bilbao.

El bullicio toma la sala y un enjambre de locos bajitos va apoderándose de las butacas. Apenas sobresalen medio palmo de las poltronas pero se dejan notar: pequeños saltos, gritos entrecortados, frases inconexas, espasmos que no llevan a nada. Dos centenares de niños han invadido el teatro de Gran Vía 19 para escuchar jazz. Los escolares llegan desde el centro público de Solokoetxe y desde las ikastolas de Muskiz y Erandio (Altzaga).

 A priori el jazz podría parecer un estilo de música poco accesible para iniciados, pero los niños y las niñas (de entre 5 a 10 años) se apuntan a un bombardeo y disfrutan como locos de un recital especial. Además, demuestran tener un notable sentido del ritmo. Las jornadas didácticas de la Sala BBK, por donde han pasado en dos meses un total de 3.500 escolares, han demostrado que el jazz es un estilo musical accesible y atractivo para los colegiales, que lo escuchan mientras se ríen o juegan. Sorprende ver el interés con el que siguen las sesiones. Tan pronto como suenan los primeros acordes, la marabunta se calla y sigue con interés todo lo que sucede sobre el escenario. Allí, la formación Ta ta ta Jazz ofrece una serie de temas accesibles, así como la posibilidad de jugar mientras escuchan música.
 
Josu Florentino irrumpe con un llamativo uniforme: botas negras (muy altas), pantalones abombados, chaqueta verde chillona y una chistera negra. En la introducción, Josu habla de la vocación universal de la música, de su magia y de sus ritmos, y presenta los distintos instrumentos que utilizarán los miembros de Ta ta ta Jazz (Juanma Urriza -batería-, Carlos Gracia Tato -contrabajo- y José Luis Canal -piano). La dinámica de las sesiones gira en torno a los instrumentos musicales. Antes de acceder al patio de butacas, todos los niños y niñas reciben unas cartulinas coloreables de cada uno de los instrumentos presentes. Estas mismas cartulinas son utilizadas por los escolares para identificar los instrumentos que suenan cada vez, ya que así se lo pide el actor conductor del espectáculo (Josu).
 
El grupo arranca creando sonidos naturales, como el de la lluvia, luego tocan piezas conocidas -Los picapiedra- y más tarde se explayan con los distintos instrumentos, que se turnan para deleitar a un púbico exigente (los niños no se distraen con cualquier cosa). El último instrumento, "una maravilla de la creación", según el conductor del show, es la voz, en este caso la de Itxaso González, una experimentada cantante que dejó boquiabiertos a niños y mayores. Según admite Itxaso González, "lo más importante es que las propias canciones no sean excesivamente largas, y que no contengan muchos solos de un único instrumento. El propio espectáculo tiene una duración de unos 40-50 minutos, no más. Dentro de esos parámetros, el jazz se convierte en un estilo que gusta a los niños, porque tienen la capacidad de escucharlo de forma pausada. Las prisas son cosa de los mayores".
 
(Crónica publicada en el diario Deia).